gato-cielo

¡Qué poco te ha durado tu nombre! Apenas unas horas; las horas que yo te he querido, las horas que te quedaban antes de que se cerraran tus verdes ojos.

Desconozco qué azar hizo que entre todos los rincones escogieses mi puerta para cobijarte; si acaso hubo azar porque tus ojos, pequeña peluda, parecían conocerme, parecía que me hubieras estado esperando, quizá eras consciente de donde venías a morir: a mi puerta, donde vive alguien que no giraría la cara ante tu dolor, donde vive alguien que te puso un nombre, para poder recordarte para siempre, para hacerte eterna, eterna como las estrellas, junto a las cuales brillarás cada noche.

A mi pequeña y efímera amiga peluda Trini y a todos los animales que luchan a diario por sobrevivir en la hostilidad de la calle … y no lo consiguen.

Equipo A.M.A.P

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