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En unos días se aproxima la noche más corta del año- la noche de San Juan- y nos preguntamos si realmente podemos llamarla fiesta. Los días previos y la misma noche de San Juan no solo son una locura para cualquier servicio de urgencias sino una pesadilla para nuestros amados animales y en consecuencia, para sus familias. Es uno de los días del año en el que se contabilizan más casos de perros perdidos que se fugan despavoridos, gatos aterrorizados, aves a las que los petardos provocan ataques cardíacos causándoles una muerte sin razón…

En estos momentos de terror y malestar, no deberíamos de dejar a nuestros animales solos. Tener la presencia de su familia es una base esencial para que se sientan seguros. Intentaremos además, cerrar ventanas para que el ruido les moleste lo menos posible y dejaremos la TV o la radio encendidas durante toda la noche para disipar ese sonido tan poco amistoso. Procuraremos que nuestros animales estén tranquilos, en su entorno y con su gente. Nos mantendremos comprensivos con sus miedos y nerviosismo pero ignorando al mismo tiempo este comportamiento para no darle a nuestro animal la sensación de reforzar este comportamiento.

En caso de ser inevitable tener que sacar a la calle a nuestro peludo, toda precaución será poca para evitar que se escape. Usaremos, por ejemplo, un arnés y un collar, llevándolo con doble protección para evitar que, ante un tirón inesperado, logre escaparse. Evitaremos tener a nuestro perro en patios, terrazas o jardines en los que, ante una situación de pánico, pueda acabar saltando alguna valla o muro.

En casos extremos, recomendamos que se realice una visita al veterinario para que, de considerarlo pertinente un profesional, podamos proporcionar algún medicamento que haga más llevadero tan traumático momento.

Debemos ser conscientes que el día de la verbena es uno de los peores momentos por los que nuestros animales deben pasar cada año. Cualquier precaución es poca para evitar accidentes lamentables que podrían desembocar en la muerte o desaparición de nuestro compañero peludo.
 
Equipo A.M.A.P