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Un día como hoy de hace cinco meses, las autoridades de Montreal (Canadá) sacrificaban injustamente a Wicca, una perrita American Staffordshire Terrier de cinco años cuyo único delito fue pertenecer a una raza catalogada como peligrosa. Desgraciadamente, Wicca no ha sido la única víctima de un sistema injusto e ignorante. A pesar de la campaña organizada a nivel internacional para salvar la vida de Lennox, no se logró que el Ayuntamiento de Belfast (Irlanda) lo indultara y Lennox pagó con su vida los prejuicios de una administración incompetente y obsoleta.

Estas dos muertes tienen nombre propio: Wicca y Lennox, pero hay otros muchos casos que no llegan a oídos de la sociedad, casos de perros sin nombre que son asesinados por su aspecto, por su raza sin que nadie conozca su historia y sin que nadie pueda evitar su destino.

En los últimos años, los perros mal catalogados como potencialmente peligrosos han sido víctimas de una confabulación social, de una quimera generada y difundida por medios de comunicación. En los años 80, les tocó a los Doberman ser objeto de leyendas urbanas, en las que se les calificaba como perros de laboratorio, los cuales “se volvían locos”, y en la actualidad y desde hace ya más de una década, le ha tocado el turno a una serie de razas, destacando por encima de todas la del pitbull.

Estas razas estigmatizadas por la sociedad, arrastran una fama infundada agravada con la creación de la ley populista creada por el gobierno en su día, a fin, según ellos, de proteger a la sociedad. Está más que demostrado que la discriminación legal y social de ciertas razas de perros no ha ayudado a disminuir agresiones de canes a personas. Esto queda demostrado en el caso de Holanda, que prohibió las razas potencialmente peligrosas en 1993 derogando esta ley 16 años después ante la ineficacia y la absurdidad de dicha prohibición.

Desde A.M.A.P defendemos firmemente que no existen razas endémicamente peligrosas ya que la agresividad es un comportamiento que puede darse en cualquier raza, y en su gran mayoría como respuesta de autodefensa y tras la que se esconden traumas y otros problemas derivados del maltrato y de la falta de sociabilización.

La educación tanto de propietarios como del resto de la sociedad es indispensable para descriminalizar a estos animales indefensos que no tienen voz para defenderse. La sociedad ha juzgado a estos seres como culpables y no como víctimas. Ellos, que son utilizados para peleas de perros donde muchos mueren o son mutilados, tanto física como psicológicamente, todo para disfrute de humanos sedientos de violencia, ellos que viven atados en naves y en fincas cuya única misión es convertirse en un elemento disuasorio para ladrones, sin recibir jamás una caricia… ellos son las verdaderas víctimas de un sistema que busca un culpable y que jamás reconocerá al hombre como el verdadero agresor mientras haya una visión antropocéntrica generalizada, donde el hombre es superior al resto de las especies y su bienestar está por encima de todo.

Hemos de tratar a estos seres con el respeto que merecen, aportarles la educación, el cariño y las necesidades que requieren para ser seres equilibrados y felices y hemos de quitarnos la venda de los ojos, despojarnos de nuestros prejuicios, arrancarnos el odio inculcado hacia ellos y sacar a relucir nuestra tan loada racionalidad.

Los miembros de esta asociación hemos tenido el honor de conocer de cerca a estos animales, de convivir con ellos, de amarlos y recibir su cariño. Hemos llorado la muerte de Wicca y la de Lennox, y si pudiéramos desear algo para 2013 sería acabar con la injusticia que se comete con todos los animales y que no haya más prohibiciones y asesinatos generados por el odio y la ignorancia.

Asoc. AMAP.

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