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Son incontables el número de veces que quienes luchamos por los animales hemos escuchado la afirmación que titula este post cuando empezamos a controlar colonias callejeras, cuando los alimentamos, cuando los rescatamos y cuando buscamos hogares para ellos. Son demasiadas las ocasiones en las que los gatos son denigrados y olvidados bajo la falsa creencia de que “saben buscarse la vida”.

 

Los gatos son animales que dejan a pocos indiferentes…. Bien levantan pasiones, bien indiferencia; por ser considerados de manera equívoca como ariscos, independientes y traicioneros. Afirmaciones muy extendidas vertidas casi siempre por personas que jamás han compartido su vida con un felino. Cada gato tiene su carácter y personalidad. No hay 2 gatos iguales, como no hay 2 humanos iguales. Pero lo que sí comparten todos los felinos es la necesidad de sentirse seguros, de alimentarse y de ser felices.

 

Desde tiempos ancestrales, en civilizaciones como la egipcia, japonesa, china o la escandinava el gato ya era un animal protagonista de la vida cotidiana, de leyendas o mitología. Esto quiere decir que, como protagonistas de su domesticación, tenemos la obligación moral de responder a sus necesidades y como seres racionales, materializarlas. La primera de estas obligaciones, y no solo en el caso de nuestros felinos, es no abandonar JAMÁS a ningún animal; por el propio animal, por lo injusto que resulta dejar nuestros “problemas” en manos de otras personas con más corazón y porque los gatos se reproducen muy rápidamente. Esto provoca que, a raíz de un abandono, se constituya sin muchas dilaciones, una colonia callejera. Una gata que quede embarazada en cada celo dará a luz a una media de entre 12 y 16 crías al año. Supongamos una colonia de 10 individuos en la que hayan 5 hembras… el total serán 60 gatitos en tan sólo 1 año y con tan solo 5 hembras…. 60 vidas que malvivirán en las calles, pasarán hambre, frío, sed y estarán a merced de la maldad humana.

 

Estos animales, sin ayuda de los humanos, seguirán reproduciéndose, seguirán transmitiéndose enfermedades, morirán atropellados, envenenados o apaleados por humanos sin escrúpulos que se saben amparados por la inexistencia de un sistema legal y la impunidad social.

 

Por todo ello la única solución es la concienciación y la castración/esterilización. La longevidad de un gato callejero o un gato doméstico outdoor es mucho menor que la de un gato indoor. No podemos seguir permitiendo que seres vivos vengan a este mundo para sufrir, morir y pasar desapercibidos a ojos de una sociedad como la nuestra.

 

Como prueba de todo lo narrado, compartimos con vosotros el caso del gatito de las fotos, encontrado por una pareja colaboradora de la Asociación. Este gatito, de pocos meses de vida, no debería de haber nacido; no para terminar eutanasiado para librarlo de tanto sufrimiento, no para solo vivir calamidades. No podemos permitir que las calles sean sus cunas y sus tumbas; es inadmisible. Descansa en paz, pequeño. Tu agonía fue indescriptible pero, al menos, para tu final, te fuiste dignamente y acompañado de 2 soles que te acercaron a la estrella en la que te has convertido.

 

cuidado Las fotos pueden herir la sensibilidad del lector : Foto 1Foto 2Foto 3

 

Dedicamos este post a todos los animales anónimos que mueren igual que nacen: sin importarle a nadie.

Por vosotros, esta lucha sigue y seguirá siempre!

 

GRACIAS Ceci y Cris por ser cómo sois y por vuestro compromiso con los animales!

 

Equipo AMAP

 

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