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Y ya estamos cerca de la temida fecha para muchos animales.

Durante la verbena de San Juan son demasiados los animales perdidos cada año a causa del pánico que les genera el ruido de los petardos. Sin duda, esa noche extremar todas las precauciones posibles para evitar que nuestro compañero peludo se pierda o pague con su vida nuestro despiste o irresponsabilidad es de obligado cumplimiento.

Recordamos que llevar a nuestro animal debidamente identificado con la implantación del microchip y con una chapa identificativa colgada de su collar o arnés puede salvarles la vida en caso de pérdida.

Aconsejamos que los gatos no puedan a salir a la calle durante estas fechas y que se mantengan y protejan en el interior de las viviendas.

Con los perros deberemos evitar sacarlos a pasear cuando la verbena esté en su momento álgido modificando, si necesario, la hora de los paseos aprovechando de las horas más tranquilas del día.

Los perros temerosos, desconfiados, recién adoptados deberían pasear con doble collar y correa o correa y arnés previendo cualquier situación de pánico que les causase entrar en modo huida escurriéndose del collar o arnés. Desaconsejamos durante estas fechas pasear suelto a nuestro perro.

En casa, intentaremos que estén lo más tranquilos posibles y usaremos música clásica o la televisión como medida para minimizar el ruido de los petardos. En caso de verdadera fobia a la pirotecnia, una visita a nuestro veterinario de confianza puede ayudar a nuestro perro a soportar mejor esa noche infernal para ellos mediante tranquilizantes.  Debemos ser cautos con la administración de estos medicamentos ya que algunos muy popularmente conocidos y pautados lo que producen en realidad es una limitación en la libertad de movimientos de nuestro animal proporcionándonos una falsa sensación de que está tranquilo. Sin embargo, el animal sigue consciente de todo lo que le rodea. La ansiedad que este cuadro puede provocarle a nuestro animal puede ser muy negativa y perjudicial.

Ante el nerviosismo de nuestro animal nos mostraremos tranquilos y comprensivos. El exceso de caricias es contraproducente ya que estaríamos premiando ese estado y comportamiento. Lo ideal es que esté en un lugar de su elección en el que se sienta en seguridad y, si es posible, no dejarlos solos durante esa noche.

El pánico a los petardos puede reconducirse con pautas de modificación de conducta aconsejadas por un buen etólogo. Este trabajo debe realizarse, sin embargo, muchos meses antes de la noche de San Juan.

Equipo A.M.A.P

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