Gran cantidad de los animales que tenemos en adopción llegaron a nuestras manos siendo bebés.

Han pasado los meses y, para algunos, incluso los años y siguen esperando su oportunidad… ¿Por qué? Porque para la gran mayoría, un animal adulto (para muchos con 6 meses ya lo son) no es adoptable, no es adaptable a un nuevo entorno ni es educable.

Los animales son adoptables a lo largo de toda su vida y más aún en edad adulta cuando, por desgracia, son inexistentes para gran parte de la población y más nos necesitan.

Son totalmente adaptables a un nuevo entorno y para ello, la dedicación, implicación y cariño de su nueva familia es determinante. Algunos animales, cierto es, necesitan de unos días para aclimatarse a su nuevo entorno, pero eso no los hace diferentes de un bebé o de un ser humano.

Todo humano necesita de un tiempo para adaptarse a un nuevo entorno laboral, un nuevo país o para afrontar una nueva etapa en su vida personal.

Lo que nos diferencia de los animales es que los humanos podemos afrontar estos retos en solitario mientras los animales necesitan de los humanos para sentirse reconfortados.

Cualquier animal puede ser educado a lo largo de toda su existencia mientras la familia tenga claro que el éxito de este punto dependerá directamente de su implicación con el animal, ya sea éste bebé o adulto.

Por ello, no hay dificultad extra añadida en educar un animal adulto, más bien todo lo contrario. Los animales adultos son capaces de asimilar con mucha más rapidez nuevos conceptos, nuevas órdenes.

La falsa creencia en cuanto a la complicación de la adopción de animales adultos además de ser incierta, les hace un flaco favor a millones de animales que claman su oportunidad.

Nadie que haya adoptado un animal adulto y se haya implicado en su integración a la nueva vida/familia, estará de acuerdo con esta creencia tan dañina y devastadora.

Todos se merecen las mismas oportunidades!

Equipo A.M.A.P

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